lunes, 27 de enero de 2014

Trilogías y Cliffhangers

Según Wikipedia los cliffhangers son las escenas que normalmente, al final del capítulo de una serie de televisión, cómic, película, libro o cualquier obra que se espere que continúe en otra entrega, generan el suspenso o el shock necesario para hacer que la audiencia se interese en conocer el resultado o desarrollo de dicho efecto en la siguiente entrega. El fenómeno psicológico que explica por qué funciona este recurso se denomina Efecto Zeigarnik. Que es la tendencia a recordar tareas inacabadas o interrumpidas con mayor facilidad que las que han sido completadas.


Luego de esa breve explicación del término, toca decir mi opinión al respecto. Lo odio. No odio su uso sino su abuso. Las sagas de literatura juvenil de la última década lo usan demasiado. Prefiero un solo libro bien contado, de muchas o de pocas páginas, con muchos o pocos detalles, que la historia termine, que cierre. Prefiero eso, a que vengan te ofrezcan una sola historia dividida casi que al azar en tres tomos.

Tres tomos, porque parece ser ese el número mágico que impulsa la ventas en el mercado literario actual. Como ya lo dice el efecto Zeigarnik, puede resultar desesperante. Y es que además muchas de estas historias, solo por ser más comerciales y elevar las ventas se enfrentan a la necesidad de incluir mucho material innecesario, sin trascendencia en la trama, para poder cumplir con la cantidad mínima de contenido que les piden las editoriales, o el canon de novela. Sabrá Dios. En el mejor de lo casos (sí, porque hay peores que estos) culminan los cliffhangers con giros argumentales apurados, cosas que de la nada sucede. Como (SPOILER) el final de la tercera temporada de Sherlock, y la súbita aparición de Moriarty. Si se cortan las historias antes de la última escena tendríamos una historia bonito, tal vez sin esperar una continuación, pero al menos algo bien hecho y no forzado.


En las series es otro cantar, son netamente comerciales, que si la gente no la ve quien los financia. Los libros son según se vendan y ya, lo vende una buena trama, sobre todo. Pero en las series, además, es algo que esperas. Algo que el guionista tiene que ir creando en su audiencia. A una serie nueva sería una locura poner un Cliffhanhger exagerado, sólo una insinuación o una pequeña cosa pendiente y eso es suficiente para esperar la siguiente temporada. Sólo series que se convierten en fenómenos de culto pueden darse el lujo de hacer eso.


Por ejemplo Doctor Who. Hay miles de fans por todo el mundo, de diferentes edades, algunos que vienen desde la serie y otros más jóvenes que se engancharon con la serie actual. Y todos ellos ya tan acostumbrados al estilo de Steven Moffat que están ‘curtidos’ y saben que pueden esperar cualquier cosa de él. Por eso Moffat se arriesgó al final de la séptima temporada a decir a los espectadores que John Hurt era el doctor. Todos esperaban algo grande y fue hecho con tanta elegancia y tan bien aplicado que fue aceptado por la audiencia de buena manera.


Otras que no lo necesitan que te dejan pensando si es o no es. Un ejemplo de esto es en el libro ‘Dos velas para el diablo’ de Laura Gallego. El epílogo, completamente innecesario y que te deja un final abierto. No va a haber una segunda parte, más de cinco años de publicado y la autora no ha hecho ninguna esfuerzo por dedicarse al tema. Tal vez sufro del mismo mal de Sheldon “una neurótica y aprensiva necesidad de ‘conclusión’.”


Y hablando de Sheldon me refiero a ‘The Closure Alternative’ el episodio 21 de la sexta temporada de The big bang theory. Que no habla de los cliffhangers en sí, pero demuestra que al final hay que cerrar. Sheldon reclama de como Alphas simplemente ha sido cancelada. Y dice lo siguiente sobre algunas series:
-Firefly, terminó su argumento en una película.
-Buffy, cazavampiros; siguió en un cómic, y;
-Héroes, bajó tanto, su calidad en cada temporada, que todos agradecimos que terminará.
De una o de otra manera estas cerraron sus historias, no nos dejaron con un cliffhanger final, que de paso hubiera sido absurdo.


Regresando al tema de las trilogías ¿por qué tres? JK Rowling hizo siete libros, cada una con historias cerradas, todos ellos dirigidos por una historia central más grande. Maestra Rowling. Siete libros publicados, siete historias, siete libros vendidos masivamente. ‘La reina’ (como la denominan sus fans) lo supo hacer tan bien que no se apegó a la actual norma de tres. Y si vemos al segundo autor más vendido de Inglaterra, Terry Pratchett, nos muestra también su gran habilidad con las sagas. El mundodisco, una de las sagas más extensas tira a la basura cualquier necesidad de cliffhanger para enganchar a su público, tal vez él no sea muy conocido, pero tiene al grupo fan más fiel de la historia. Nunca he escuchado de alguien que haya leído uno de sus libros y eso le haya bastado. Una saga de cuarenta novelas, un puñado de cuentos y una decena de líneas argumentales. Todos los libros con historias independientes, que se entrelazan unas entre otras en una compleja maya. Y que sólo una de sus novelas, la primera, necesito de este recurso de suspenso. Y aun así cada uno de sus libros es ampliamente esperado por los fans.

Ya basta de cliffhangers apurados y de historias mutiladas, sólo para elevar las ventas.

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